OBSERVATORIO DEL DERECHO A LA INTIMIDAD Y AL LIBRE ALBEDRÍO

domingo, 9 de marzo de 2008

TRISTEZA INFINITA

En ocasiones y especialmente cuando tratamos de lo que más nos importa, hay que abandonar las frases retóricas habituales y gritando muy fuerte llamar a las cosas por su nombre, como ha hecho Sandra Carrasco que a sus 19 años nos da una lección de valentía y serenidad ante el asesinato de su padre, justificado por unos miles de ciudadanos de esta Europa democrática, pacífica y rica en que nos movemos. Desde aquí nuestro cariño y solidaridad para los suyos y nuestro desprecio para los hijos de puta de Gudaris que en nombre de una obsoleta revolución han destrozado a su familia de por vida. Confiemos que ningún pacto político impida que se pudran en la cárcel.

Hace tiempo leí que el problema de Euskadi no eran ETA y sus secuaces. Que el autentico problema de Euskadi era una mayoría de la población que vivía con absoluta indiferencia la tragedia de las víctimas, por no sentirse o para no sentirse, amenazados.
Quizás sea cierto.

Aquí dejo el comunicado de Sandra que expresa con la contundencia del castellano viejo sus sentimientos y los de muchos:

Quiero agradecer de corazón el apoyo del pueblo de Arrasate; el cariño, apoyo y calor que está mostrando la gente anónima con mi madre y mis hermanos. Quiero agradecer el apoyo de los socialistas. Mi padre murió por defender la libertad, la democracia y las ideas socialistas. Era un hombre valiente que ha dado la cara y los que lo han matado son unos cobardes. Unos cobardes sin cojones.
Pero sobre todo pido una cosa: y es que el asesinato de mi padre no sea manipulado por nadie. Eso no lo vamos a tolerar. Yo, mi madre, todos iremos a votar. Los que quieran
solidarizarse con nuestro dolor, que acudan masivamente a votar el domingo. Para decir a los terroristas que no vamos a dar ni un solo paso atrás.
Son unos hijos de puta
”.

Y ahora un poco de poesía de su paisano Gabriel Celaya:

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades;
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido, partido hasta mancharse
.

No hay comentarios: