OBSERVATORIO DEL DERECHO A LA INTIMIDAD Y AL LIBRE ALBEDRÍO

lunes, 7 de mayo de 2007

CONDUCTAS INCÍVICAS


La delincuencia y el terrorismo son los ataques más graves que sufre nuestra Convivencia pero la mayoría habremos sufrido las actuaciones de gamberros, matones o pandilleros que no cometen delitos pero que también dañan la convivencia ante la ineficacia de las medidas previstas para su control.

Estoy hablando de la pandilla de jóvenes que atemoriza al barrio, que se apodera de determinadas Plazas y calles. Estoy hablando del mendigo agresivo. También me refiero a los grupos de gamberros que disfrutan molestando a todo el que les cae en gracia. Acaban provocando alarma social.
Enfrentarse a estos grupos no es fácil ya que pueden llegar a ser violentos y vengativos.

Entramos en un campo en que el castigo ya no es penal y solo queda el castigo económico o los trabajos sociales reeducadores.

Como siempre la solución es una sabia combinación de palo y zanahoria.
Zanahoria” en forma de Trabajadores Sociales que los conozcan e intenten buscarles alternativas a su comportamiento incívico. Si necesitan quemar energías se les habrá de facilitar instalaciones deportivas. Si necesitan quemar adrenalina, deportes de alto riesgo.
Palo” administrado en forma de castigos, realizando tareas comunitarias que pueden ser más eficaces que las sanciones económicas. Como siempre la reincidencia debería implicar sanciones más graves como el internamiento en Centros educativos y si todo esto no es eficaz, con privación de libertad.
En el caso de los menores de edad, los padres deberían responsabilizarse de los daños causados por sus hijos. La actuación de la Policía Municipal parece imprescindible para mantener la convivencia en estos casos.

El caso de la ciudad de Barcelona puede ser indicativo. Durante muchos años los políticos del Ayuntamiento han sostenido que las conductas incívicas se tenían que solucionar a base de campañas publicitarias. Sin castigos. Así, año tras año, se ha ido deteriorando la Convivencia de forma alarmante. Hasta se ha conseguido atraer turismo de botellón y meada en la calle. Por fin, como San Pablo, el Alcalde se ha caído del caballo, y ha descubierto América: hay que sancionar; para lo que se ha aprobado una polémica Ordenanza que, con sus virtudes y defectos, intenta garantizar la Convivencia. Pero claro, el problema surge al día siguiente de publicar la Ordenanza: ¿Quién sanciona? Publicar la Ordenanza es gratis. Tener Policía Municipal, Servicios de Recaudación y Servicios Sociales, cuesta un pastón. Así tenemos que se ponen pocas multas sobre conductas realmente incívicas (el “Top Manta” o los lateros, no lo son) y que la mayoría no se cobran.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Tema difícil. Bueno como viene a ser en general todos los temas que se van abriendo. Al no poderse basar un sistema democrático en el principio de que "tranquilidad viene de tranca", hay que mantener muchos equilibrios entre valores contrarios y a veces incompatibles.
Como se decia al principio del blog una policía de hoy dia debe basarse más en la prevención que en la represión, pero evidentemente no hay un sistema inventado que pueda prescindir de la represión. Pero ante las conductas incívicas, el mear en la calle, el tirar la basura alegremente en mitad de la calle, el tirar del bolso, solo cabe la posibilidad de que alguien con autoridad o algún conciudadano intente prevenirlo si lo coge in fraganti. Si no, no seria normal que se meta en la cárcel a alguien por eso. Y las multas no se pagan cuando la mayor parte de los causantes pertenecen a una población marginal (marginal pero abundante) que suele entrar en la categoria no solo de insolventes sino muchas veces incluso de indocumentados. Parece un chiste intentar poner una multa a un mendigo.
En un sistema democrático no puede impedirse que gente que vive en la marginación de la sociedad, que incluso es beligerante ante ella y que se siente legitimada para agredirla, se las meta en guetos expresos y se impida que vivan en el mismo corazón de la sociedad establecida.
En cuanto a los gamberros, juventud de clases pudientes que tienen la agresión como un divertimento, hay un agravante hoy dia. Si en general la rebeldía se ha considerado un valor en la juventud, hoy día es un valor en alza; el romper con todo y ridiculizar cualquier principio da un terreno propicio para que ciertas conductas tengan un pisto atractivo. Sobre qué puede hacerse en contra,pues diria lo mismo que antes,que fuera de actuar si se les coge in fraganti, poca cosa. Pagar las consecuencias de un modelo que por otro lado ensalzamos. A mejor hay países que saben tratar mejor este problema, pero diria que ninguna sociedad occidental se escapa a la impotencia ante él, con el agravante que las perspectivas son de empeorar.
Bueno sería saber proponer soluciones o pautas de actuación ante el problema de la conducta incívica. Pero una alternativa es en vez de proponer soluciones, poner en evidencia las contradicciones del sistema

artesano dijo...

Rafael, muy poco que añadir a tus interesantes comentarios. Pero mi crítica general del sistema democrático actual es que no reaccionamos a la ineficacia.
Las contradicciones, la diversidad, la minoría son muy interesantes en democracia. Pero la Sociedad debe conseguir suficiente eficacia a la hora de minimizar (no suele ser posible eliminar casi nada) los problemas que surgen.
Frente a los gamberros creo que sería bueno intentar reeducarlos con trabajos sociales. Me imagino los fines de semana a un grafitero, estropajo en mano, borrando cabizvajo pintadas. También le ofrecería lugares adecuados para que exprese su arte, si lo tiene.